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Trasplante de córnea

La cirugía del trasplante de córnea es una cirugía mayor que consiste en sustituir la córnea patológica por la córnea sana de un donante.

La intervención precisa de unas horas de inmovilización y reposo postoperatorio, según la indicación del oftalmólogo. Habitualmente se realiza con anestesia local y, excepcionalmente, anestesia general.

Técnicas para Trasplantar la Córnea

Existen tres técnicas de trasplante de córnea:

Queratoplastia penetrante (QPP)

Queratoplastia lamelar anterior (DALK)

Queratoplastia lamelar posterior o trasplante del endotelio (DSAEK o DMEK)

¿En qué consiste la cirugía del trasplante de córnea?

- Técnica operatoria de la queratoplastia penetrante (QPP). Consiste en sustituir completamente la córnea enferma por la córnea sana de un donante mediante la extracción de la córnea patológica del receptor y sutura de la córnea donada. La cirugía del trasplante corneal puede ir asociada a la cirugía de la catarata o del glaucoma, siendo en estos casos más complicada la recuperación visual. Se realiza en quirófano con las medidas de esterilidad necesarias.

- Técnica operatoria de la queratoplastia lamelar posterior o trasplante endotelial (DSAEK o DMEK). Consiste en recambiar las capas posteriores de la córnea cuando la patología fundamental es una alteración endotelial y el resto del estroma del receptor está sano. Se realiza en quirófano con las medidas de esterilidad necesarias.

- Técnica operatoria de la queratoplastia lamelar anterior profunda (DALK). Consiste en recambiar las capas anteriores de la córnea cuando existe alteración estromal en el receptor y su endotelio está sano. En este caso, las células endoteliales del receptor se conservan. Se realiza en quirófano con las medidas de esterilidad necesarias.

Evolución postoperatoria habitual

En la gran mayoría de los pacientes el ojo operado no es doloroso, aunque sí puede presentar molestias. La recuperación visual es progresiva, el seguimiento postoperatorio es de varios meses y a veces ocurren complicaciones a largo plazo. No se puede predecir con exactitud cuánta visión se va a recuperar. Puede precisar corrección óptica, gafas o lentillas para conseguir la mejor visión posible. Precisa tratamiento con colirios, y ocasionalmente tratamiento general, incluso medicación inmunosupresora.

Situaciones especiales que deben ser tenidas en cuenta

Se harán todas las pruebas y tratamientos necesarios para que los riesgos de la intervención se reduzcan al mínimo. Su estudio incluirá, entre otras, pruebas serológicas para la determinación de virus de la hepatitis C (VHC), de la hepatitis B (VHB), virus del SIDA (VIH), etc. Se notificará cualquier resultado trascendente para su salud.

El tejido que se implanta es de procedencia humana, donado de manera altruista y desinteresada. Cada donante y tejido donado se ha evaluado por personal sanitario cualificado y se han aplicado protocolos para evitar el riesgo de transmisión de enfermedades.

Trasplante de limbo

La cirugía del trasplante de limbo es una cirugía mayor que consiste en sustituir el limbo patológico por el limbo sano de un donante.

La intervención precisa de unas horas de inmovilización y reposo postoperatorio, según la indicación del oftalmólogo. Habitualmente se realiza con anestesia local y, excepcionalmente, anestesia general.

¿En qué consiste la cirugía del Trasplante de Limbo?

Esta técnica quirúrgica consiste en sustituir el limbo enfermo por el limbo sano de un donante mediante la extracción del limbo receptor y sutura del limbo donante. La cirugía del trasplante limbar puede ir asociada a la cirugía de la catarata o del trasplante de córnea, siendo en éstos casos más complicada la recuperación visual. Se realiza en quirófano con las medidas de esterilidad necesarias. Es frecuente tener que asociar un implante de membrana amniótica, que estará situado en el ojo entre una y tres semanas.

Evolución postoperatoria habitual

En la gran mayoría de los pacientes el ojo operado no es doloroso, aunque sí puede presentar molestias. La recuperación visual es progresiva y el seguimiento postoperatorio es de varios meses, no siendo infrecuentes las complicaciones a largo plazo. Puede precisar corrección óptica, gafas o lentillas para conseguir la mejor visión posible. Precisa tratamiento con colirios, tratamiento general e, incluso, medicación inmunosupresora.

Implante de membrana amniótica

Esta intervención consiste en la sutura en la superficie del ojo de un tejido extraído de la placenta de una mujer que acaba de dar a luz. Este tejido ha pasado los controles que la ley exige para este tipo de procedimientos en cuanto a esterilidad y posible transmisión de las enfermedades. El objetivo que perseguimos al implantar este tejido es intentar cerrar un defecto epitelial persistente en la córnea, usarlo como “parche” después de la extracción de un tejido dañado, como recubrimiento para aportar factores que disminuyan la inflamación en un ojo que ha sufrido una quemadura-causticación y, en general, en multitud de procesos en los que ha sido descrito que puede ser útil como coadyuvante para restablecer la integridad de la superficie ocular.

El postoperatorio

Después de la intervención el paciente se marcha a su domicilio con el ojo tapado y es revisado al día siguiente. A partir de ese día se prescriben unas gotas de antibiótico y antiinflamatorio durante varias semanas. Habitualmente el paciente llevará una lente de contacto, aunque ésta puede retirarse a decisión del oftalmólogo. Durante el tiempo en que la membrana amniótica permanece en la superficie del ojo el paciente puede sufrir de irritación crónica con la consiguiente molestia. Habitualmente la membrana amniótica debe permanecer en la superficie ocular entre tres y seis semanas, pero este tiempo puede acortarse por decisión del oftalmólogo o porque se desprenda espontáneamente. Asimismo, el oftalmólogo puede decidir alargar el tiempo durante el cual la membrana amniótica debe permanecer en la superficie del ojo.

Segmentos corneales intraestomales

Para pacientes con córneas irregulares o inestables (queratocono, degeneración marginal pelúcida o ectasias corneales severas), en los que la única alternativa era un trasplante de córnea, es preferible, si el estado de la enfermedad no es muy avanzado, la utilización de esta técnica para intentar estabilizar o ralentizar la progresión de la alteración corneal.

Consiste en la introducción de pequeños segmentos de un material inerte (PMMA) que son colocados en la periferia de la córnea, entre sus capas, quedando inmovilizados: sería como colocar un lápiz entre las páginas de un libro. Hace que la córnea se aplane, eliminando las irregularidades y distorsiones de la misma y ayuda a que los rayos de luz se enfoquen más nítidamente en la retina para lograr tener una visión más clara. La nueva tecnología del láser femtosegundo nos permite crear los canales de un diámetro y a una profundidad determinada para realizar implantes de los segmentos corneales con una gran predictibilidad y exactitud.

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